El hombre parecía haberse
escapado de las mismísimas páginas de un libro de J R R Tolkien, pero lo que
era una verdadera hazaña era llamar la atención en el mismo corazón del South
Beach de Miami.
Para darles una idea,
resaltaba sobre el hombre que andaba desnudo por la calle cubierto tan solo de
una boa constrictora. Ah, y se me olvidaba, y en cuyo pene tenía tatuada la
trompa de un elefante; ¡se imaginaran su tamaño!
Sobresalía por encima de
Tony López, el cubano que diseñó las maquetas originales del Monumento al
Holocausto en Miami Beach. Este se paseaba en bicicleta por toda la playa con
Pepe su gallo, firmemente afincado a los manubrios.
Despuntaba sobre los
transexuales capaces de seducir a cualquier macho despistado que no fuese del
vecindario.
